Ômisoka, la Nochevieja en Japón.

El 31 de diciembre es uno los días más importantes en el calendario de festividades japonesas, es el día del Ômisoka (大晦日). Es un día lleno de costumbres y actividades especiales que tienen como objetivo la preparación para recibir el nuevo año de forma positiva.

Las tradiciones llevadas a cabo este día giran alrededor de la suerte. Su objetivo es asegurar la buena fortuna para el año que está a punto de llegar. Se trata de la última oportunidad del año para finalizar los asuntos inconclusos y prevenir que la mala suerte de un año se arrastre al siguiente. Además dejar cabos sueltos es considerado un mal augurio.

Se trata de un día muy ajetreado en los hogares japoneses.

Limpieza de fin de año.

Se trata de una gran limpieza llamada Ôsôji, que no se hace exactamente este día sino las semanas anteriores a fin de año. Sim embargo también puede finalizarse este mismo día. Se trata de una tradición que comenzó en el periodo Edo (1603- 1868) y que la sociedad fue adoptando con el tiempo. Mas allá de limpiar la casa tiene una connotación espiritual y metafórica. Al limpiar la casa es como si también se limpiase el alma y la vida de sus habitantes. Así podrán empezar el año nuevo desde cero, limpios y purificados. No sólo se hace esta limpieza en las casas sino que también la realizan los templos, escuelas, tiendas…etc.

Preparación del Osechi-Ryôri.

La costumbre indica que las cocinas deben estar descansando los tres primeros días del año. Por ello el último día del año es un día muy ajetreado dentro de las cocinas de los hogares japoneses. Se trata de una comida variada servida en cajas lacadas de varios pisos, similares a los bento. Esta comida se sirve a temperatura ambiente y además los ingredientes utilizados están cargados de simbolismo. Además es el momento para hacer las últimas compras ya que los tres primeros días del año las tiendas están cerradas.



Tomar toshikoshi-soba.

El último día del año, los japoneses toman un plato especial hecho con fideos de trigo sarraceno llamado toshikoshi-soba (年越しそば). Son fideos elaborados con harina de trigo, agua y harina de alforfón. Se preparan con salsa de soja y bonito seco entre otros ingredientes.

Esta tradición proviene del periodo Edo y como todo en Japón también tiene un significado. Se trata de un tipo de fideos especialmente largos y finos. Existe la creencia de que al comerlo se obtendrá una vida larga y próspera. Además se trata de unos fideos fáciles de morder. Esto simboliza una “ruptura” con las tribulaciones del pasado año.

Kôhaku Uta Gassen, el programa por excelencia de Nochevieja.

Cada 31 de diciembre la cadena NHK emite desde las 19:15 hasta las 23:45 el programa Kôhaku Uta Gassen (紅白歌合戦). El programa comenzó a emitirse en 1951 y en él artistas que hayan tenido éxito en el último año compiten. La competición tiene lugar divididos en dos equipos, el rojo integrado por mujeres y el blanco formado por hombres. Los espectadores y varios invitados que ocupan el puesto de jurado deciden el equipo ganador.

Otro espacio musical que no falta en Nochevieja en Japón es la Sinfonia nº. 9 en re menor, op. 125 de Beethoven. Se trata de una tradición desde la segunda mitad de la década de 1940. En ese momento varias orquestas comenzaron a ofrecer conciertos de esa pieza en diciembre.

108 campanadas de Fin de Año.

Cuando falta poco para la media noche comienzan a oírse desde los templos budistas la campanadas que anuncian la llegada del nuevo año. En cada uno de ellos, las campanas deberán sonar 108 veces. Se trata de una costumbre llamada Joyano Kane. Según esta práctica el ser humano se purifica de los 108 deseos mundanos recogidos en el budismo. Las primeras 107 suenan dentro del año que se está despidiendo y la número 108 suena a las 12 en punto para que en el nuevo año no nos cieguen esas pasiones.

El primer amanecer del año nuevo.

Existe la costumbre desde tiempos antiguos de permanecer despierto toda la noche para recibir a Toshigami-sama. El dios del Año Nuevo hace su aparición al salir el sol del día 1 de enero. Por esa razón muchas personas acuden a lugares con buenas vistas, como el Monte Fuji, para contemplar el amanecer y rezar por los próximos 365 días.



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