Un santuario japonés prohibe la entrada a los turistas extranjeros.

El santuario japonés ha prohibido la entrada a los turistas por culpa de los visitantes coreanos.

En Japón, el buen comportamiento y el respeto de las tradiciones y la etiqueta es algo de mucha importancia, por eso un santuario japonés prohibe la entrada a los turistas extranjeros.

En la prefectura de Nagasaki, la falta de respeto que muestran los visitantes se ha convertido en un problema por lo que han decidido tomar cartas en el asunto. Por ello, han decidido anunciar en Twitter que prohibirán la entrada a todos los turistas extranjeros.

El tweet del sacerdote principal dice que la prohibición general a todos los extranjeros se debe al mal comportamiento de los visitantes coreanos. Este implica un lenguaje abusivo y una conducta agresiva de los guías turísticos así como el robo de talismanes por parte de los visitantes.

Por la ubicación de Tsushima, entre el Estrecho de Corea y el Estrecho de Tsushima, le hace estar a medio camino entre Japón y la península de Corea. Por esta razón, el santuario recibe gran cantidad de visitantes coreanos. El sacerdote dice que el santuario actualmente sufre de un exceso de turismo, con hasta 30 y 40 autobuses diarios.

Otro de los problemas al que se han enfrentado es que un Youtuber filmó los terrenos y las personas del santuario sin permiso. Ademas, de las personas sentadas al costado de la carretera comiendo. A partir de la línea blanca los terrenos ya forman parte del santuario y hay cosas que no pueden hacerse dentro de estas.

Otro problema es el vandalismo. Los visitantes coreanos han decidido grabar sus nombres en una tabla de madera destinada a colgar placas ema.

El sacerdote también ha comentado que tienen problemas con la conducta de los guías turísticos. Estos se paran en los escalones de la parte delantera de la «haiden», un salón de culto, a pesar de que se les pide que no lo hagan. En un día ocupado, advierte hasta 40 guías turísticos.

También comenta que algunos guías turísticos tardan hasta 20 minutos en explicar el sitio mientras están parados en las entradas sagradas. Lo que provoca un bloqueo a los fieles locales.

Como resultado de estos problemas, el sacerdote ha decido prohibir la entrada a todos los turistas extranjeros. Ha comentado:

«Permítanme decir, sí creen que esto es odio o una violación de los derechos humanos, por favor hablen directamente conmigo. No podemos soportar la destrucción de un sitio de culto ”.

A pesar de la prohibición, los guías turísticos continúan llevando visitantes al santuario. Cuando el sacerdote pide hablar con ellos reaccionan de forma agresiva.

Por el momento no ha habido una repercusión legal para el santuario y su sacerdote. habrá que esperar para ver si el problema se soluciona de forma pacífica para evitar que otras personas sufran las consecuencias.



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